Hermanos, hermanos,
hermanos, hermanos.
Sabed que, nuestra lucha
continuarį en la tierra,
continuarį en el cobre
y en la ardiente salitrera,
continuarį en el hierro, en el carbón
y en su oscuro socavón.
Estarį nuestra lucha en todas partes
y en nuestro corazón estas banderas
que presenciaron vuestra muerte,
que se empaparon de la sangre vuestra.
Hermanos, hermanos
hermanos, hermanos.
Sabed, que nuestra lucha
continuarį en la tierra,
continuarį en el campo,
los talleres, las canteras,
continuarį en los puertos
y en las calles de la población